Imagen tomada de la cuenta de Twitter @InTheRingUK

Michael Buffer, el dueño de la millonaria frase que es sinónimo de boxeo

Hay maneras de determinar cuán importante es una pelea de boxeo; sin embargo, existe un punto en especial que indica que el show está garantizado: Michael Buffer.

El popular anunciador del pugilismo es sinónimo de grandes carteleras gracias a su famosa frase “¡Let’s get ready to rumble!” (“Prepárense para retumbar”), la cual antecede el comienzo del careo. Así como hay melodías que evocan momentos, el boxeo le debe mucho a las palabras de este personaje nacido en Filadelfia.

Esas cinco palabras que tanto celebra la fanaticada que asiste a las principales arenas del planeta no son cosa menor, pues es ya un hábito que apareció por primera vez en 1984 y que lo ha catapultado a la fama más allá de jamás haber lanzado un golpe sobre el ring.

La influencia de Ali

El hombre de la poderosa oración dio el paso cuando el mayor de sus hijos y él estaban en el casino Atlantic City para presenciar una pelea que terminó con decisión dividida. Para el momento de escuchar la puntuación de la tarjeta que determinó al ganador, el anunciador, contó Buffer en una entrevista para For the Win, no imprimió drama.

“Papá, podrías hacerlo”, le dijo su hijo. Fue entonces cuando en 1982 se puso a prueba con la cadena ESPN.

La inspiración no llegó el primer día sino dos años después, cuando recordó unas palabras de aliento que se repetía el mítico Muhammad Ali antes de subir al cuadrilátero: “I’m ready to rumble” (“Estoy listo para retumbar”). Así como el más grande de todos no se defraudó, Buffer tampoco pasó por debajo de la mesa.

Su nombre se grabó rápidamente en la memoria de los involucrados en las grandes peleas, al punto de llevar su frase a ser toda una marca registrada que apuntaba la magnitud de lo que se iba a desarrollar en el ensogado.  

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El precio de sus palabras

En una entrevista para Vice en 2016, Bruce Buffer, hermano de Mike y su mánager, asegura que contar con sus servicios cuesta entre $15.000 y $30.000, cifra nada despreciable para alguien que debe encargarse de contar con una participación mínima al inicio y final del careo.

Pero ese es, al menos en el boxeo, el precio de la calidad.

La trascendencia de ese pequeño instante es de tal magnitud que ha sido usado en la industria de la música y los videojuegos. Además, ha participado en 16 películas, la mitad de estas con cameos en los que demuestra que es una figura pública que ha durado más en la carrera que cualquier otro pugilista y su rostro jamás ha recibido el impacto de los guantes.

En aquel reportaje se estimó su fortuna en aproximadamente $400 millones, poco más de lo que en conjunto ganaron en 2018 Floyd Mayweather Jr. ($285 millones) y Lionel Messi ($111 millones), primero y segundo entre los deportistas con más ingresos, según Forbes.  

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