Foto tomada de la cuenta de Twitter @BACSport

Mónaco y el lujo de no pagar por albergar la Fórmula Uno

La categoría reina del automovilismo maneja cifras propias. En la Fórmula Uno no existe espacio para improvisar, menos para hacer las cosas sin contar con un enorme respaldo económico.

En el caso de los escenarios que dan vida a las citas que conforman el calendario, cada país con el músculo financiero espera año a año negociar con el gigante de los volantes para que durante un fin de semana los fanáticos de la disciplina posen sus ojos sobre su territorio.

Sin embargo, el negocio de recibir a los principales pilotos del planeta obliga a abrir la billetera, sobre todo para aquellos que no tienen el bagaje suficiente dentro de la categoría.

La tradición por encima de todo

Cuando se abren las opciones para que una nación se sume a la campaña, se debe tomar en cuenta que hacerse con un espacio cuesta. Y mucho.

Rusia, por ejemplo, ha sido uno de las últimas sedes. En Sochi, donde se corre la décimo sexta parada del almanaque, pagó $67 millones en 2017 para involucrarse en la disciplina. El costo podría considerarse como algo menor, pero no se trata de un tema común.

Los organizadores de la categoría dan importancia a aquellos circuitos en los que la tradición tenga un peso destacado.

La mayoría de estos ni siquiera entregan más de $30 millones, en lo que se considera es una acción para además sostener por largo tiempo a los trazados que cuentan las anécdotas en la historia del deporte motor.

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Costo cero

Aunque esa renta varía según los intereses de la Fórmula Uno como empresa, hay un lugar en particular que concentra tanto interés que ni siquiera paga por tener una carrera en el calendario: Mónaco.

El principado, uno de los lugares del planeta que acumula a gran cantidad de multimillonarios, se maneja de una forma distinta en comparación con el resto de los circuitos del calendario.

Considerada la carrera automovilística más importante del mundo, en Mónaco se vive con un prestigio poco visto en el mundo.

La razón por la que desde las oficias de este deporte le dan paso libre al pago del canon al principado está motivado a lo ya explicado además de que se trata de un lugar con el respaldo suficiente para tener de su lado a los principales patrocinantes del planeta.

Pese a que en los últimos años se ha puesto en entredicho el desarrollo del evento en el trazado por considerarse muy angosto para una competencia feroz; no obstante, pensar en la Fórmula Uno sin Mónaco es imposible.

El lujo

Asistir a este Gran Premio se calcula en aproximadamente 800 euros, siendo el espectáculo de la categoría más costos. Esa cifra, pese a que alta, exime a los privilegiados que cuentan con acceso a zonas VIP.

Una entrada para la carrera se estima en $268. A partir de ahí se calcula la estadía y gastos varios en los tres días de acción.

Al ser un paraíso turístico, en las fechas de la carrera los precios por habitaciones de hotel se van al cielo, promediando hasta 500% de aumento ante la fuerte demanda.

Estar en el lugar donde se forjaron los campeones cuesta. Pero para el lugar, no hay manera de que exista pérdida alguna. Con un alquiler gratuito y el arribo de enormes sponsors y fanáticos con poder adquisitivo, Mónaco es reflejo de clase y tradición en el automovilismo.

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