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Tommy John: referencia del montículo al quirófano

Habitualmente, el nombre de las estrellas del deporte está ligado a premios, estadios y demás reconocimientos. Pero un caso particular marca la historia de un hombre que actuó durante largo tiempo en Grandes Ligas y cuya carrera es recordada por una operación.

Thomas John Jr., conocido como Tommy John, quien fuera pieza activa en el sistema de las mayores a lo largo de 26 campañas, se convirtió en el primer pitcher en someterse a una intervención quirúrgica para reconstruir el ligamento colateral medial del codo de lanzar.

Con una acción médica nunca antes realizada, la proeza no radicaba en lo que significaba pasar por un procedimiento en el que él sería el primer elemento en ser sometido sino en volver a lanzar en la gran carpa.

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El día que todo cambió

El antes y después en su carrera llegó el 17 de julio de 1974. Según recordó en 2012 para CNN, la sensación de la lesión le hizo temer lo peor a pesar de no contar con el diagnóstico.

Tiré un lanzamiento y justo después sentí un dolor punzante, la bola solo salió hacia el home plate y dije: ‘Dios mío, ¿qué he hecho?’”, indicó el zurdo.

Ese sería el punto de partida para lo que se convertiría en una nueva etapa no solo de su vida sino del beisbol profesional. Al verse en dicho percance, el cirujano de Los Angeles Dodgers, Frank Jobe, le habló de la intervención nunca antes vista. Era eso o el retiro.

Al tratarse de una operación que tenía un planteamiento pero no un antecedente, el especialista fue sincero con el lanzador: las probabilidades de éxito eran mínimas.

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Una nueva vida

Hoy en día, la operación Tommy John involucra la toma de tendones de otra zona del cuerpo para remplazar la parte afectada en el codo de lanzar. Este es colocado luego de retirar el que está roto y se brinda un año de recuperación y rehabilitación para que el pitcher vuelva a la acción.

En palabras, un proceso sencillo, pero en la práctica sigue siendo una opción que conlleva lidiar con el tiempo de inactividad, incluso con la posibilidad de decir adiós a la disciplina.

En el caso de John, una segunda cirugía hizo falta para reparar daños en los nervios del área afectada; no obstante, esto no lo apartó del deporte que ama.

Como estaba previsto, perdió toda la campaña de 1975 y regresó en 1976, demostrando que la intervención de Jobe fue exitosa. Su carrera no encontró sobresaltos de este tipo y se mantuvo en el juego por otras 13 zafras.

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La esperanza del afectado

Cuando un jugador encuentra en la Tommy John una opción para atacar su dolencia, la primera reacción no es la más positiva. Recordar el nombre del exlanzador tal vez no traiga los mejores recuerdos ni sus actuaciones en el montículo, pero poco a poco esta alternativa se ha vuelto más confiable.

El tiempo todo lo arregla y es el lapso de ausencia el que pone todo en su sitio tras la operación.

Más actividad en los brazos jóvenes podría ser causa de lesiones de este tipo. La búsqueda de promesas en las granjas y sistema de ligas menores podría estar haciendo mella en elementos aún en desarrollo.

Como indicó a la fuente hace ya siete años, John considera pertinente el reposo para estar en óptimas condiciones. “Creo que tienes que darle a tu brazo un descanso. Dios curará tu brazo. Naturalmente, tu cuerpo fue hecho para sanar”.

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