Foto tomada de la cuenta de Twitter @goal

Picardía y genialidad: a 33 años de la Mano de Dios y el gol del siglo

Diego Armando Maradona jamás pasa desapercibido. La leyenda del fútbol argentino fue alguna vez protagonista sobre el gramado con acciones que perfectamente lo describen: un hombre tan talentoso como polémico.

Todo se resume al 22 de junio de 1986, en los cuartos del final del Mundial de México, torneo en el que se elevó por encima de todos para darse el mote de héroe al marcar par de tantos en dicha instancia ante Inglaterra.

El primero, un caso manchado por una travesura. El segundo, genialidad pura.

La Mano de Dios

Un gol que debió ser invalidado. Una picardía. Una viveza suramericana. Un tanto histórico. Un recurso de pocos. Los adjetivos, elogios y críticas contra el primer gol que Maradona anotó en dicho encuentro a Inglaterra con la mano jamás tendrá punto final.

La Mano de Dios, como es conocía esta anotación, hoy no existiría, sería no más que una anécdota de algo que se intentó y no fue. El VAR lo habría dejado atrás; sin embargo, la falta de herramientas tecnológicas en el pasado dieron legalidad a la astucia del 10 albiceleste.

Un despeje errado de Steve Hodge quedó franco para que el talentoso argentino fuera por él, en una disputa que solo tenía como rival el guardameta contrario. Cosa de dos en una cita con millones de ojos.

Peter Shilton fue con los puños, Maradona con la mano. Finalmente, fue el suramericano quien llegó primero y con él el gol argentino.

“Barrilete cósmico”

Luego de abrir el marcador al minuto 51, el astro argentino dejó sobre el césped mexicano una acción que jamás será olvidada. El gol del siglo. La joya de los mundiales.

En la fracción 55, Maradona marcó uno de los tantos más populares en la historia de la disciplina, aquel que junto a la consagración en dicho torneo como campeón del mundo lo catapultaron al punto de colocarlo al lado de Pelé como el mejor futbolista de la historia.

En su camino al arco desde el costado derecho del ataque, el 10 tuvo como presión la marca de cuatro rivales, mientras que al ingresar al área le tocó dejar regado al meta contrario. Ninguno pudo contra él. Todos fueron espectadores de su magia.

Los gritos de los presentes en el estadio Azteca y los de millones de fanáticos que seguían el compromiso por televisión fueron uno solo bajo la voz de Víctor Hugo Morales y un relato que forma parte de la historia del fútbol.

Su “barrilete cósmico” está vivo en el recuerdo de los seguidores de la disciplina, así como su confesión en plena transmisión de querer llorar ante la obra que Maradona había materializado en un escenario de alta talla.

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