River Plate y los recuerdos del fantasma de la B

Hay equipos de larga data que cuentan con un palmarés tan impecable que parecen no aceptar el fracaso. La historia casi siempre les sonríe; sin embargo, hay ocasiones en las que el golpe de la realidad es tan fuerte como inexplicable.

En Argentina, River Plate sufrió un durísimo revés el 26 de junio de 2011, cuando se despidió por primera vez en su historia de la primera división del balompié nacional, en un descenso que desató los demonios de los fanáticos del cuadro millonario.

Contra pronóstico

Nadie nunca pensó que River perdería la categoría, pero en la temporada de 2011 las cosas se complicaron de manera catastrófica en las inmediaciones del Monumental de Buenos Aires.

Pero por más que parecía imposible, llegó la tensión de jugarse la permanencia contra Belgrano de Córdoba. El ímpetu del segundo fue más que el del grupo acostumbrado a ser favorito, al cual dieron una dura zancadilla en la ida.

Como visitante, River cayó 2-0, dejando todo en casa para jugársela a través de un milagro.

En la capital, el escenario del millonario estuvo repleto de fanáticos que desde el primer minuto alentaron a los suyos, a la espera de tres ansiados goles que le devolvieran el alma a un combinado que parecía destinado a estar por siempre en la A; sin embargo, un empate a un tanto amargó la cita.

Las reacciones

Nadie podía creer lo que pasaba. Ni siquiera el más pesimista de sus seguidores esperaba tal situación. River no levantaba cabeza en su patio y el descenso, ese oscuro demonio que los rondaba desde las últimas fechas del campeonato, se apoderaba de sus instalaciones.

En las últimas jugadas de la vuelta ante Belgrano, los fanáticos más violentos empezaron a vivir su propio duelo, incendiando algunas áreas de la estructura bonaerense y atacando con insultos a los jugadores que alguna vez amaron.

Desde el otro lado de la acera, el fútbol argentino veía lo imposible hacerse realidad. Algunos radicales de Boca Juniors, rival histórico de River, celebraran la caída a través de la dramatización de un velorio. El fútbol era eso en las caras de algunos.

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La vuelta del gigante

Solo un año estuvo River en la B y su regreso a la máxima categoría de su país supuso además un giro de 180 grados en su filosofía.

Bajo el mandato de Marcelo Gallardo, el triunfo fue el mejor amigo del millonario, con una docena de títulos cosechados hasta la fecha, incluidos par de Copas Libertadores en un lapso de apenas ocho años.

Hoy parece no haber un equipo más regular en la zona que este, ni tampoco uno que exhibiera un cambio de rostro tan marcado y en tan corto tiempo como ellos.

El espíritu del campeón volvió a hacerse sentir al punto de pasar de un extremo de la opinión a otro.

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