Colombia y el autogol de la muerte

El deporte es fiesta. No hay motivos para no vincular las disciplinas con celebraciones en cualquier rincón del mundo. Es la historia de los héroes y donde los récords elevan las figuras a un nivel superlativo.

Pero a veces hay días en los que todo queda manchado.

El 2 de julio de 1994, Colombia fue arropada por el luto tras la muerte de Andrés Escobar, defensor de la selección nacional, quien había sido protagonista de una acción que dejó fuera a su país en la fase de grupos del Mundial de Estados Unidos (1994).

Los hechos

No debería haber venganza en la derrota. El dolor propio que genera el vencido ya es suficiente, en ocasiones de larga duración, como para que otros echen sal a la herida que representa caer.

Colombia se despedía de la cita celebrada en territorio norteamericano y en el recuerdo estaba fresco el autogol del zaguero, precisamente frente al combinado local, y que se tradujo en el revés por 1-2.

Escobar fue víctima de críticas, pero los reclamos incluso se tradujeron en amenazas. Nada debía salir mal pese a tratarse de fanáticos irracionales que no aceptaban la eliminación. Había que pasar la página; sin embargo, la tragedia dio fin a la vida del jugador.

Hace 25 años exactamente, el futbolista salía de una discoteca de Medellín cuando fue acribillado con un arma de fuego. Escobar perdió inmediatamente la vida. El autor, un sicario presuntamente contratado por una banda de narcotraficantes que habían apostado en aquel choque.

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Los recuerdos

La figura de Escobar no se olvida. Así será por siempre; no obstante, parece que en el país suramericano la lección no fue aprendida.

Luego de la eliminación en cuartos de final de la Copa América Brasil 2019, el también defensor William Tesillo ha sido víctima de amenazas por parte de fanáticos locales. El motivo, vacío: el zurdo falló el penal en la tanda contra Chile, sirviendo la mesa para el pase a semifinales del cuadro austral.

Su esposa fue la primera en denunciar la situación y confirmó que la policía colombiana está al tanto; sin embargo, confirmó a AP que no revelará su ubicación. Así, como si de un delincuente se tratara, Tesillo es prófugo en su propio país.

La exageración no es tal, menos en un contexto donde el recuerdo de Escobar aún está latente.

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