La irrisoria multa al Barcelona por negociar con Griezmann

Una negociación bajo cuerda terminó en una multa de €300. Se trata de las conversaciones que el FC Barcelona mantuvo con el futbolista francés Antoine Griezmann, mientras este aún formaba parte del Atlético de Madrid.

Pese a que el juez que lleva el caso asomó la opción de cerrar el Camp Nou, por violar la normativa de negociar con un jugador de otro equipo durante la temporada y sin notificación al club, la Real Federación Española de Fútbol consideró que €300 era más que suficiente.

Pero, ¿qué tanto puede dolerle al club catalán la pérdida de ese dinero?

¿Justo o insuficiente?

Para los más críticos, la penalización es más un chiste que castigo. Las multas más económicas en España rondan entre los €60, como ir en patineta por la acera, hasta los €200, como conducir hablando por celular o violar las leyes de la moda al conducir con zapatos inapropiados (unas chanclas).  

Entonces, mientras el cuadro culé pierde tan solo una pequeña porción de su fortuna, un ciudadano común que decida ser más rebelde puede pagar al Estado una multa que duplica el monto del Barça.

En España, el que se atreva a ingerir una bebida alcohólica mientras camina o irrumpa la paz interior de otros con su música a todo volumen, debe pagar €600. Asimismo, un osado que desee ser mal educado y orine en las calles, debe pagar una penalización de €750; y aquel que se empeñe en destruir al planeta y no quiera reciclar, enfrentan una multa del mismo monto.

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¿Hay moraleja?

Irónico que un ciudadano se vea en la obligación de acatar normas, por tontas que parezcan, mientras las instituciones reciben bajas penalizaciones que permitirán que las irregularidades puedan continuar.

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