Naoya Inoue y un gesto de campeón que impresionó a Nonito Donaire

El jueves 7 de octubre, el mundo del deporte vivió uno de los mejores espectáculos del calendario. Japón fue epicentro del boxeo, donde el local Naoya Inoue enfrentó al filipino Nonito Donaire, combate para unificar los cuatro cinturones peso gallo de la Asociación Mundial de Boxeo y Federación Internacional de Boxeo, lucha que vio al nipón imponerse por decisión unánime.

El careo, todo un show desde el primer asalto, vio a Inoue sostener su invicto de 19 peleas, 16 de ellas por nocaut.

El vencedor tuvo enfrente a uno de sus ídolos. La diferencia de edad se hizo notar (26 años contra 36), algo que se notó desde la previa, con el respeto como hilo conductor de una pugna que, más allá de lo que representa el boxeo como deporte de contacto, tenía a la nueva generación enfrentando a lo que está de salida.

El premio más deseado

Además del triunfo, en juego estaba el Trofeo Alí, reconocimiento al campeón de la segunda edición de la World Boxing Super Series. Cada uno los ansiaba, y con razón, pero del filipino se supo que prometió a sus hijos llevarlo a casa.

No fue así.

No obstante, el gesto del japonés con su rival fue más allá y lo hizo ver como el campeón que es, todo un representante del deporte dentro y fuera del ring.

Una vez terminado el careo, los pugilistas hablaron y se felicitaron por lo demostrado sobre la lona. Intercambiaron fotografías y dejaron las cosas como las tomaron, con un enorme nivel de caballerosidad mutua.

Todos pensaron que el asunto finalizó ahí, pero Inoue fue capaz de prestarle su trofeo a Donaire, quien logró llevárselo a sus hijos, ahora como el perdedor.

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